La decisión depende principalmente de la situación financiera del propietario, sus objetivos, el valor actual del inmueble, el nivel de renta que podría obtener y sus expectativas respecto de la evolución futura del mercado inmobiliario y de su propiedad en particular.
Antes de tomar una decisión, es recomendable comparar ambas alternativas y analizar no solamente cuánto dinero se podría obtener por la venta, sino también qué rentabilidad y beneficios podría generar mantener la propiedad arrendada.
1. Analizar en cuánto se podría vender la propiedad
El primer paso consiste en estimar cuál es el valor de mercado actual de la propiedad y cuánto dinero podría obtener efectivamente el propietario en caso de venderla. Para esto es importante considerar propiedades comparables, la ubicación, superficie, características del inmueble, estado de conservación y las condiciones actuales del mercado. También se deben considerar los costos asociados a una eventual venta, como la comisión de corretaje, gastos legales y otros costos que puedan corresponder según cada situación.
Para estimar el valor de venta de la propiedad, se puede hacer una tasación con una tasador y también es posible que un corredor, o varios, estime el valor de mercado del inmueble.
2. Estimar cuánto podría generar la propiedad si se arrienda
La segunda alternativa es mantener la propiedad y obtener un ingreso periódico mediante su arriendo. Para evaluar esta opción es necesario determinar cuál sería la renta mensual que podría obtenerse y compararla con el valor de mercado de la propiedad. Esto permite calcular una primera aproximación de la rentabilidad del inmueble.
Sin embargo, la rentabilidad no se puede calcular simplemente multiplicando la renta mensual por los 12 meses del año. También es necesario considerar períodos en que la propiedad podría estar desocupada, los gastos de mantención, contribuciones, seguros, eventuales gastos de administración, reparaciones, depreciación, y otros costos y gastos asociados a la mantención de la propiedad.
3. Proyectar la evolución futura del valor de la propiedad
Al decidir entre vender y arrendar, también es importante considerar qué podría ocurrir con el valor de la propiedad en el futuro. Este ejercicio, esperablemente, está sujeto a incertidumbres.
Si el propietario considera que el inmueble tiene buenas perspectivas de valorización y que se encuentra en una ubicación con una demanda sostenida, mantenerlo arrendado podría permitir combinar dos beneficios: recibir una renta periódica y conservar la posibilidad de obtener una valorización del inmueble en el futuro.
Por el contrario, si el propietario considera que la perspectiva del mercado es más bien negativa, y que existen buenas oportunidades para vender actualmente y utilizar el capital obtenido en otra inversión, la venta puede ser más conveniente.
4. Evaluar la necesidad de liquidez
La situación financiera personal del propietario también es fundamental: Si necesita disponer de una cantidad importante de dinero en el corto o mediano plazo, vender puede ser una alternativa atractiva. En cambio, si no necesita liquidez inmediata, mantener la propiedad arrendada puede permitirle conservar un activo y generar ingresos periódicos.
También es importante considerar si existe un crédito hipotecario asociado a la propiedad y cómo afectaría cada alternativa a la situación financiera del dueño del inmueble.
5. Considerar el trabajo y el tiempo que implica arrendar
Ser propietario de un inmueble arrendado también implica asumir determinadas responsabilidades. Es necesario encontrar un arrendatario adecuado, cobrar oportunamente la renta, resolver eventuales problemas de la propiedad, coordinar reparaciones y administrar la relación contractual durante todo el período de arriendo.
Por esta razón, la decisión de arrendar no debería basarse únicamente en la renta mensual que se espera obtener. También es importante considerar el tiempo, la gestión y los riesgos asociados a mantener una propiedad arrendada.
En todo caso, Swisshaus Propiedades puede hacerse cargo de gran parte de esta gestión, desde la búsqueda y evaluación del arrendatario hasta la administración de la propiedad durante la vigencia del contrato, de acuerdo con el servicio contratado.
6. Comparar bien las dos alternativas antes de tomar una decisión
En términos generales, arrendar puede ser especialmente interesante para un propietario que no necesita vender inmediatamente, quiere mantener la propiedad como inversión y considera atractiva la rentabilidad que puede obtener mediante el arriendo.
La opción de vender puede ser más atractiva cuando el propietario necesita liquidez, tiene una oportunidad de inversión alternativa más atractiva o considera que es un buen momento para realizar el valor acumulado de la propiedad.
En Swisshaus Propiedades podemos ayudar al propietario a analizar ambas alternativas, realizando una evaluación del valor de mercado de la propiedad y de su potencial de arriendo. De esta manera, antes de decidir si se vende o arrienda el inmueble, el propietario puede contar con información que le permita tomar una decisión más informada respecto del mejor uso de su inmueble.